Mi niña
“Conectar con nuestra niña interior y restaurarla no nos hace más infantiles, nos hace adultos más completos” (Alain Vigneau).
1. Visualízate a ti misma de niña, coge una #fotografía si lo necesitas. Es un ejercicio sencillo con el que buscamos hacerte reflexionar, un acto de #introspección hacia tu #esencia del ayer donde se esconde todavía esa niña que fuiste.
2. Piensa en esa #imagen, trae un momento cualquiera a tu memoria de cuando tenía 7 u 8 años. ¿Qué es lo que ves? ¿Es una criatura desenfadada, algo ruidosa y sin pelos en la lengua? Pregúntate si sigues siendo la misma pregunta. ¿Ves a una niña que disfruta abrazando a sus padres? Contén ese amor.
¿Observas quizá una pena del pasado, esa #herida dolorosa? Entonces acéptala y perdona, te sentirás más #libre. Debes aportar calma a ese #recuerdo, un equilibrio donde no haya resentimiento y que te permita vivir en #paz.
3. Continua en tu #visualización personal y establece ahora un #diálogo con esa niña. Con ese tú infantil. Debes establecer una unión fuerte con ella, pregúntale qué necesita ahora para ser feliz de nuevo, atiende sus palabras, sus ruegos.
Debes convencerla de que vas a atenderla mejor a partir de ahora, que la vas a querer más, que la vas a cuidar, que juntas vais avanzar con nuevas ilusiones, relativizando problemas, riendo, siendo más puras y no reprimiendo esas necesidades tan básicas.
Cógela bien fuerte de la mano y no la vuelvas a perder.
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